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CONGRESO DE CHINGONAS

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© 2018  All rights reserved.

Misión

Nuestra misión es brindar un espacio donde mujeres intercambien sus experiencias y celebren sus logros.

Visión

Nuestra visión es crear una comunidad solidaria de mujeres que reconocen su valor en el ámbito en el que se desenvuelven. 

 

¿Quiénes Somos?

es originaria del estado de Baja California Sur, México.
Uno de sus sueños es terminar de escribir una novela histórica basada en la experiencia de sus abuelos paternos durante la colonización del valle agrícola de Santo Domingo en su estado natal.  
Elena se considera sumamente afortunada de contar con el apoyo y entusiasmo de mujeres talentosas y trabajadoras en el Pacific Northwest. Sin ellas el congreso de chingonas no existiría.

Organizadoras

Mi mayor inspiración, mi hija

Mi mayor anhelo, verla feliz.

Mi mejor momento, estar con mi familia.

Mi mejor lugar, mi casa.

Mi mayor recompensa, una sonrisa.

Mi mejor amigo, Dios.

Estoy convencida de que 2+2 son 5 y de que lo que uno comparte se multiplica, eso es el Congreso.

Fundadora y Directora Ejecutiva

Elena Camarillo

Soy originaria del estado de Baja California Sur, México. Fui becada por el Tecnológico de Monterrey, donde recibí con mención honorífica el título de Ingeniera en Sistemas Computacionales. Después de graduarme me mudé a los Estados Unidos para integrarme a Microsoft Corporation. Me desempeñé en esta compañía como Ingeniera en Diseño de Software antes de dedicarme a la crianza de mis hijas y descubrir mi vocación por la escritura creativa. Obtuve el diplomado de Escritura de Memorias por la Universidad de Washington.

He sido miembro activo de la sociedad de padres de familia en el Lake Washington School District, así como de los grupos de escritores Eñes en Seattle y Seattle Escribe, donde ocupé el cargo de Directora de Eventos Educativos.

Uno de mis sueños es escribir una novela histórica basada en las experiencias de mis abuelos paternos durante la colonización del valle agrícola de Santo Domingo en mi estado natal. Espero terminarla muy pronto.

Fundar y organizar el Congreso de Chingonas   es mi manera de luchar por el cambio que quiero ver en el mundo. Estoy sumamente agradecida de poder contar con el apoyo de mujeres talentosas, trabajadoras y entusiastas, y a quienes tengo la honra de llamar amigas. Sin ellas el Congreso no existiría.

Te invito a leer aquí cómo surgió el Congreso.

Subdirectora 

Beatriz Elena Palacio Mata

¡Hola! Soy Beatriz, desde hace 

 mucho tiempo, Bea, aunque 

últimamente “mamá de Helena.”

De formación soy Ingeniera

Industrial, de corazón, mamá de tiempo completo.

Mi mayor inspiración, mi hija.

Mi mayor anhelo, verla feliz.

Mi mejor momento, estar con mi familia.

Mi mejor lugar, mi casa.

Mi mayor recompensa, una sonrisa.

Mi mejor amigo, Dios.

Estoy convencida de que 2+2 son 5 y de que lo que uno comparte se multiplica, eso es el Congreso.

Directora General en México

Gaby González

Actualmente me desempeño como Directora General de Congreso de Chingonas en México. Soy graduada de Psicología Organizacional por el Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México y cuento con una certificación en Coaching Ontológico. 

Anteriormente laboré en Guadalajara, Jalisco como Líder de Proyecto en una consultoría de capacitación y después ejercí como Gerente Comercial para Seguros Monterrey New York Life, en la misma ciudad.

Al emigrar a Seattle, WA me convertí en Conductora en el programa de televisión Actitud Latina, para posteriormente apoyar en las áreas de relaciones públicas y social media.

Desde el 2017 radico en la Ciudad de México y continúo inmersa en Congreso de Chingonas.  Soy fanática de la fotografía y de la comida mexicana. 

Organizadoras

Irela Feria Hinojosa

Alguna vez fui Ingeniero en Electrónica, Mecánica y hasta paracaidista, hoy mamá de

tiempo completo, con espíritu de taxista y aprendiz de pintora, pero sobre todo hija, hermana, esposa, madre y amiga. Soy organizadora del congreso porque creo que se puede hacer una diferencia apoyándonos unas a otras.

Me considero muy afortunada al haber crecido al lado de mujeres fuertes e inteligentes de quien aprendí el valor del trabajo y la honestidad.  Aunque algún día soñé con ser profesionista exitosa, hoy soy feliz en mi pequeño mundo de moldes, harina, mantequilla y todo lo que mis hijas (y marido) dejen a su paso.  Soy parte de este congreso porque considero primordial tener un espacio donde pueda aprender y a la vez sentirme rodeada de mujeres poderosas y dignas de admiración.

Claudia Ochoa

Maribel Ugarte

Soy Ingeniero en Computación y he trabajado en Microsoft por más de 10 años como Project Manager. Siempre me ha apasionado organizar y participar en eventos y actividades. Para mi es importante ayudar y aportar algo que pueda tener un impacto positivo en personas y/o comunidades. Es por esta razón que hoy soy parte del equipo que apoya a este Congreso.

Rosana Shetty

Crecí en una familia de ética e integridad.  Me caracterizo por ser alegre, responsable, honesta y con muchos sueños y metas a seguir.  El objetivo más grande de mi vida es

formar un fuerte pilar en mi familia, y lo he logrado.  Soy Ingeniero, pero en este momento me dedico al hogar, pintar, enseñar, y ayudar a las personas a comunicarse del español al inglés.  El Congreso me ha dado la oportunidad de aprender mientras yo comparto mis talentos.

Evelia Parra

Orgullosamente mexicana, contadora de profesión, católica por convicción, hacedora de todo un poco.  Amante de la libertad, defensora de valores y virtudes,  a la vez compasiva y respetuosa de la debilidad humana, enemiga de los juicios ajenos. Para mi el Congreso de Chingonas representa la oportunidad de celebrar y exaltar a la mujer, dando el valor que tienen tanto amas de casa, profesionistas y a aquellas que están en búsqueda de propósito en la vida.

Zoravelia Hernández Argüelles

Estudié Licenciatura en Informática y Maestría en Computación. Recién casada me fui a vivir a Francia por cuatro años. Ahí tomé cursos de cerámica, pintura, cocina y francés.  Ahora llevo 20 años en el estado de Washington.  Me siento muy afortunada de poder hacer lo que más me gusta: dedicarme a mi familia, pasar tiempo con mis amigas, bailar, pintar y cocinar.  Apoyo este congreso porque creo que de cada reunión o plática entre mujeres sacamos algo positivo que nos ayuda a nuestro crecimiento personal.

Larisa Fernández

Mexicana en Seattle, hija a larga distancia, añorando mi país pero agradecida en todo momento de lo que este lugar me ha dado.   Mi esposo, hija y mis dos perros completan

mi vida. Mis amigas sin duda son parte fundamental en mi día a día.   Ser parte de este proyecto para mi significa que lo importante es hacer lo que uno ama y nos hace feliz, mejorando y renovándonos día a día con las cualidades que tenemos.

Luz Gil Vargas

Como todas en esta vida, he tenido retos, pero tuve la fortuna de haber encontrado personas en mi camino que me ayudaron a sobrepasarlos. En el transcurso he aprendido algunas lecciones, por eso soy organizadora, para poder ayudar a otras mujeres a creer en sí mismas.

Alma Sanchez

Vivir fuera de tu país—lejos de tus raíces—te da la oportunidad de conocer nuevas personas, de adoptar otras costumbres sin perder las tuyas y de hacer de tus amigos tu familia por decisión.   Soy parte del comité organizador porque considero que este proceso de adaptación es más fácil cuando tenemos una mano amiga que nos impulse, cuando sabemos que no somos los únicos en este camino de querer llamar este nuevo lugar: hogar.

Alicia Spinner

Ya casi tengo veinte años de haber emigrado de México donde crecí en un matriarcado divino. Y todavía hasta hoy, tengo la necesidad de convivir con mujeres fuertes de carácter y corazón blando. Estoy convencida de que tengo mucho que dar y por eso soy una voluntaria activa en mi comunidad, además de que trabajo para la Issaquah School Foundation donde me encargo de crear la revista Cultural Bridges que ayuda a familias a entender el sistema educativo americano.

Magali Guerrero

Soy Magali, tengo más de una década en Seattle. Como para muchas que han emigrado a otro país, para mí ha sido difícil estar lejos de mi familia. Estudié Administración de Empresas Turísticas y actualmente soy mamá de tiempo completo. Me encanta poder disfrutar de mis niños. Soy parte de este grupo de organizadoras porque sé que la voz de muchas mujeres son el eco que nadie frena y en esto se caracteriza el Congreso, el poder ayudarnos unas a otras.

Entrevista a la Fundadora

 

El Inicio

Conoce más de Actitud Latina 

¿Cómo surgió el congreso?

Por Elena Camarillo, Fundadora y Directora del Congreso

     Fundar y organizar el Congreso de Chingonas   es mi manera de luchar por el cambio que quiero ver en el mundo.

     Soy la mayor de cuatro hermanas. En nuestro hogar nuestros padres nos inculcaron el valor del trabajo arduo y perseverancia. Anhelaban que aprendiéramos a valernos por nosotras mismas y que tuviéramos una profesión. Adquirí confianza gracias a los resultados de mi ética de trabajo. Me llevó tiempo comprender que vivíamos en una sociedad machista, quizás por el respeto que mi papá modeló hacia mi mamá, mis hermanas y hacia mí.

     Crecí teniendo sueños, trabajando para cumplirlos y casi siempre lográndolos. Al terminar la universidad, tuve la oportunidad de realizar mi sueño profesional de crear software de impacto mundial. Salí de México con tristeza por dejar a mis seres queridos y llegué a Microsoft, en los Estados Unidos, con miedo y entusiasmo al mismo tiempo. Creo haber sido la primera mujer de mi alma mater empleada por esta compañía. De hecho, fui parte de dos grupos de minoría—como mujer y como latina. Es verdad que en ocasiones me sentí aislada, pero siempre creí en el ideal de la meritocracia de la empresa, y siempre me enfoqué en mi desempeño.

     En una ocasión, mi jefe, que también era inmigrante, me pidió que reescribiera el documento que contenía mis objetivos y resultados del último año. Los directores lo considerarían para evaluar mi rendimiento.

–No seas modesta—me dijo—, en los Estados Unidos tienes que aprender a mostrar con orgullo todo lo que haces.

     Al asimilar la nueva cultura donde me desenvolvía, comprendí que ciertos comportamientos que consideraba característicos de mi personalidad realmente eran resultado de un proceso de enculturación.

     

     Años después encontré al compañero de mi vida. Cuando decidimos formar una familia, elegí ser mamá de tiempo completo. Así, me desentendí del mundo laboral por más de una década. Sin embargo, fui testigo de cómo varias amigas latinas mantenían casi en secreto sus logros personales o profesionales más preciados. Tal vez, al igual que yo, habían aprendido a usar la modestia como escudo contra el rechazo de una sociedad que no aplaudía el éxito de otros, y mucho menos, el de las mujeres. Si conscientemente nos limitábamos a hablar sobre nuestros logros, me preguntaba qué nos limitábamos de forma inconsciente. Como mínimo corríamos el riesgo de ser modestas en nuestras metas. Y por lo menos, estábamos privando a otras mujeres, incluso a nuestras propias hijas, de aprender de nuestro camino al éxito.

     Con pocas mujeres compartí estas reflexiones. Por fortuna, una de ellas me regaló el libro de Sheryl Sandberg, Lean In, que en español se titula Vayamos Adelante: las mujeres, el trabajo y la libertad de liderar. La autora hablaba de lo que yo ansiosamente quería escuchar. Desgraciadamente las latinas no éramos una excepción. Concluí que no podíamos perder más tiempo, que debíamos no solo estar orgullosas de nuestros logros, sino también hacerlos nuestros por completo y forjar una relación positiva con ellos. Las mujeres debíamos vivir nuestros sueños y éxitos sin limitaciones. Necesitábamos pertenecer a una comunidad que fomentara resultados positivos. Pensé en mis hijas, ¡tenía que hacer algo! Invité a mis amigas más cercanas a que el día de las madres compartiéramos de lo que estábamos orgullosas. Fue una experiencia íntima y bella. Estaba inspirada a hacer más, pero la vida se interpuso: murió mi padre.

     No recuerdo bien que pasó por mi cabeza después de que falleció mi papá, pero la tristeza y enojo me paralizaron. Un día finalmente comprendí que él vivió su vida de una manera plena. Su más bello legado fue el ejemplo de cómo se vive una vida con propósito. Le agradecí por su bello ejemplo y le prometí que yo también lo haría. Lo dejé ir.

     Unos meses después organicé el primer Congreso de Chingonas  . Fue todo un éxito.

Hoy contamos con el talento y la energía de muchas mujeres maravillosas, chingonas y comprometidas a crear un mundo mejor.

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Por qué Chingonas

 

¿Por qué se utilizó la palabra Chingonas para nombrar este congreso?

Escucha o lee la respuesta aquí.