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CONGRESO DE CHINGONAS

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CONGRESO DE CHINGONAS 

17 de Junio del 2016

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Conferencias

El Rostro de la Chingona

Gaby Ruiz

Estilista y artista del maquillaje.

La Autochingona

Vivian Page

Forjadora de su propio camino de la recepción a la vicepresidencia.

Literalmente Chingonas

Maria Victoria

Escritora y miembro honorable del grupo de Seattle Escribe

Cuando te lleva la Chingada

America Breton

Intérprete y vencedora de grandes battallas. 

Con Canas y Ganas

Claudia Hernández

Abogada, escritora y conferencista. Mentora voluntaria de niños inmigrantes.

Reconéctate con tu Yo Chingón

Susana Valencia

Hipnoterapeuta y motivadora

Bienvenida por la Fundadora

Bienvenida al Primer Congreso de Chingonas
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Por Elena Camarillo, Fundadora y Directora del Congreso

     Muy buenas tardes.

 

     Es para mí un gran honor estar rodeada de tanta mujer bella y competente. Les doy gracias por haber aceptado la invitación a este nuestro primer Congreso de Chingonas  .

     En orden alfabético quiero mencionar que contamos con la presencia de abogadas, amas de casa, arquitectas, artistas, bailarinas, cantantes, chefs, científicas, consejeras, consultoras, contadoras, decoradoras, deportistas, diseñadoras, doctoras, editoras, escritoras, ingenieras, instructoras, licenciadas, madres, maestras, músicas, niñeras, pintoras, profesoras, químicas, reposteras, terapeutas y, además, voluntarias.

 

     Qué chingonas somos, ¿verdad?

     Miren, creo que nosotras, a las que nos amamantaron, vistieron y premiaron por modestia, nos cuesta lograr un balance entre la modestia y el orgullo de reconocer nuestros éxitos.

En el diccionario encontramos la definición de modestia como "Cualidad de humilde, falta de engreimiento o de vanidad."

 

     Así que yo me pregunto: En el espectro entre la humilde y la engreída ¿dónde se posiciona la chingona? Creo que debatiríamos al buscarle un lugar porque, al final de cuentas, es una posición muy personal, que aparte depende de nuestro entorno. En la cultura latina, y en particular la de México, donde yo crecí, nuestra sociedad machista nos dice que las mujeres “calladitas nos vemos más bonitas.”

 

     Esto no solo repercute en las expectativas que tienen los hombres de las mujeres, sino en las expectativas que las mujeres tenemos de otras mujeres y de nosotras mismas. A las chingonas más nos vale ser modestas, porque si no, puede que nos quedemos hasta sin amigas.

     Hace unos dos o tres años platicaba de esto con una chingona aquí presente. Ella pensó que deberíamos leer el libro de Sheryl Sandberg, la Directora de Operaciones de Facebook. Unos días después me regaló el libro Lean In, que en español se titula Vayamos Adelante: las mujeres, el trabajo y la libertad de liderar.

     Palabra por palabra, Vayamos Adelante tuvo resonancia con mis vivencias e inquietudes. Basada en su amplia experiencia y extensa investigación, Sheryl Sandberg expone su perspectiva sobre los retos y las posibilidades para lograr la equidad de género. Estoy agradecida que chingonas como ella nos compartan las experiencias de su camino y visión del futuro.

 

     En particular, el capítulo de “Éxito y Simpatía” me conmovió. Me cuesta creer que aquí en los Estados Unidos—donde el movimiento feminista se dio hace más de medio siglo—las mujeres exitosas todavía sean juzgadas negativamente. Por ejemplo, Sheryl nos relata sobre un experimento que en el año del 2003 puso a prueba las percepciones de los hombres y de las mujeres en el trabajo. Profesores de la Universidades de Columbia y de Nueva York dieron un estudio de caso a los estudiantes de la Facultad de Negocios de la Universidad de Harvard. Se trataba de cómo una empresaria real logró ser exitosa haciendo uso de su personalidad extrovertida y vasta red social que incluía a líderes poderosos. Todos los estudiantes leyeron la misma historia, pero la mitad leyó que el nombre de la persona era Heidi, y la otra mitad, que era Howard. El resultado de una posterior encuesta acerca de sus impresiones sobre Heidi o Howard, respectivamente, fue que los estudiantes los evaluaron igualmente competentes—como era de esperarse, pues “sus” logros eran los mismos. Sin embargo, Howard les pareció un colega más cautivador, mientras que Heidi fue percibida como egoísta y no el tipo de persona con quien querrían trabajar. La misma información con la sola diferencia de sexo creó una gran diferencia de percepciones.

 

     De acuerdo a Sheryl, este experimento apoya otras investigaciones que claramente han mostrado que el éxito y la simpatía traen una connotación positiva con respecto a los hombres, y negativa con respecto a las mujeres. La autora cree que esta es la razón primordial por la cual las mujeres se auto limitan para alcanzar el éxito. Asimismo, profundiza en las expectativas culturales detrás de este comportamiento y sugiere acciones que las mujeres podemos tomar para no ser castigadas por nuestros logros.

 

     Estoy de acuerdo con Sheryl en que el primer paso sería reconocer públicamente el éxito de otras chingonas. Además, creo firmemente que mientras

más mujeres reconozcamos nuestros logros y aptitudes abiertamente, más mujeres podrán ser exitosas sin ser juzgadas, y más posibilidades tendremos de apoyarnos entre nosotras para lograr nuevas metas.

 

     En mi mundo ideal el éxito de una chingona no nos intimida, por el contrario, nos inspira. En mi mundo ideal definimos, compartimos y celebramos nuestro propio éxito. En mi mundo ideal las chingonas estamos felices siendo amas de casa, dirigiendo empresas, o simplemente haciendo lo que nos gusta.

 

     La organización de este congreso es mi pequeña contribución con miras a concretizar ese mundo.

 

     Gracias por estar aquí.

Bienvenida a 1er Congreso - Elena Camarillo
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